Quién, soledad
Quién llamará a la puerta de pronto cuando me siente a no esperar a nadie y sólo me acompañe la calidez de una lágrima que humedece las entrañas con desesperanza. Quién sabrá espantar esas ausencias cegadoras que se esconden en esos pozos infinitos que son mis ojos. Quién me conversará siempre para curar los muchos otros silencios que se me han depositado en el alma como una pirámide de rostros marchitos. Quién vendrá a jugar con este poeta veterano en sus horas de niño; horas de paz y de guerra, de tibia felicidad. Quién querrá abrazarme por gusto a cada rato y así llenar involuntariamente esos vacíos de afectos fantasmales y pasados que todavía cargo en el corazón como un listado de deudas que han dejado quienes más dijeron o debieron quererme. Quién se quedará a mi lado cuando ordene que todos se larguen y pueda al fin llorar, llorar como un cielo quebrado por la nostalgia de algún recuerdo feliz. Quién me hará parte ínfima de un detalle común de su rutina emocional, siquier...
