Hablando Contigo...


Vendredi: se supone que engordamos nuestra experiencia como investigadores, pero la mía deja ver una silueta de anoréxica cuando camina. Luego; la tarde se quebró, pero recuperé la noche instruyéndome en tus labios.

Samedi: paseando, hablando, riendo, jugando, gritando, corriendo, acompañando a comprar, soleándome, refrescándome; escuchando, creyendo y disculpando… bailando y moviendo, tomando aire, bailando y cayendo, tomando más aire, descansando… leyendo a Charpentier, viendo a Denegri, saliendo a caminar, llamándote, yendo a tu cuarto, matándonos de risa con ‘el especial del humor’, yo; bebiendo yogur y comiendo hamburguesa, tú; tomando jugo de naranja y ¡maldiciendo mi hamburguesa!, viendo el volei; gritando, riendo, carajeando, lamentando… despidiéndome, abrazándote, besándote… regresando a casa.

Dimanche: "¿por qué elegiste esa película?" te pregunté, luego miré tus ojitos que se ponían tristes, e inmediatamente repliqué; "es una de mis favoritas". Cuando sólo nos saludábamos tenías esa presencia tan imponente que me impresionó, después te fui conociendo y descubrí que también eras muy sensible, pero anoche, cuando me enseñaste el estuche del DVD con el titulo que decía ‘Titanic’, realmente me sorprendiste.
Esa película nunca acababa, a menudo tenía que disimular mi sueño, pero me agradó estar así; juntitos, abrazados, viéndote emocionar en cada escena, mientras la compostura intentaba desatarme los nudos de la garganta. Finalmente estaba por terminar; la anciana Rouse arrojó el valioso amuleto al mar, y adiós. Me preguntaste si yo cargaba algo así, y miraste mi collar. No sé cómo, ni con qué arte, pero lo desanudaste, y ahora lo usas como pulsera; "que sea mi regalo de primera semana", dijiste. Resignación. Mejor entérate de lo que pensé mientras te hacías la dormida;

Esta vez te quiero así; serena,
Atrapada por el sueño nocturno,
Absorbiéndome de a poco la vida
Con tu respiro palpitante.
Así; imaginándote dormida
Mientras te reordeno el cabello,
Mientras te coloreo de musa.
Y te quiero grácil; como ahora,
Abrigada en amor por mis ojos,
Hurtándome cada pestañeo
Con tu sonrisa encantada.
Como ahora; con ese latido
Que en tu pecho se revela
Como verso enjaulado.
Te quiero así; como cada noche,
Con tu reposo aparente,
Y con ese silencio absoluto
Que sólo tu voz interrumpe.

Lundi: en mi cuarto hay un loco que estudia con desesperación para sus exámenes parciales, que curioso.

Comentarios